jueves, abril 27, 2006

LA II GUERRA MUNDIAL TERMINÓ EN EL 72

Guam ha sido escenario de dos episodios bélicos que podrían ilustrar las diferencias de carácter entre japoneses y españoles.


Cochina vida, y qué calor hace en Guam.



Una playa de Guam.


Que yo sepa, Guam es el único territorio que ha pertenecido a España y también a Japón. Hoy es una especie de Hawaii en miniatura, pertenece a EE.UU. aunque sus habitantes no votan en las presidenciales (una paradoja, siendo ciudadanos del mayor exportador de democracia del mundo). Su economía depende del turismo japonés y de las bases militares (ocupan un porcentaje elevadísimo de la superficie total de la isla). Los chamorros hablan una lengua austronesia o malayo-polinesia con mucho vocabulario español (y la letra Ñ) y son católicos. La zona turística está llena de complejos hoteleros, parques de agua, tiendas de marca, pornografía occidental (los genitales en la pornografía japonesa están censurados) y unos locales parecidos a una bolera, donde cualquiera puede disparar un arma de fuego. La playa más bonita del mundo está allí.


Show en un restaurante.



No pasar.



En la puerta de una tienda.



Belén en el jardín.



Playa en la punta norte de la isla.



La misma playa.


Guam era colonia española cuando la Guerra de Cuba pero, cuando empezó, nadie se preocupó en informar al destacamento militar que estaba destinado allí. Una mañana llegaron cuatro barcos yankis disparando lo que los españoles creyeron salvas de saludo. Un teniente español y el médico militar toman un bote y se dirigen a los barcos americanos para las cortesías de rigor. Una vez a bordo se disculpan ante el capitán estadounidense por no haber contestado las salvas, ya que los cañones no se usaban desde hacía más de cien años, estaban en mal estado por el salitre del mar y ningún hombre se atrevía a utilizarlos. El capitán americano les contesta sonriendo que no tiene ninguna importancia, que no eran salvas, que habían abierto fuego real porque España y EE.UU. estaban en guerra y solicita una reunión con el gobernador de la isla, para formalizar la rendición. Así que los dos españoles regresan a la ciudad llevando estas noticias al general español. La reunión se fija para el día siguiente.


Iglesia española.


Esa noche el general reúne a sus hombres y les pregunta si se les ocurre alguna idea para defender la isla. Los soldados rememoran hazañas heroicas, hitos del valor hispánico: Sagunto, Numancia... Pero es el capitán Pedro Duarte quien cierra la discusión: "No tenemos más que 54 hombres de confianza, armados con "Mausers"; nuestra única munición son los cartuchos de la dotación de cada hombre; no podemos armar a los chamorros porque sobre los 600 fusiles "Remington" que pedimos al anterior capitán general hace tres años, nadie nos ha contestado; fortificaciones no hay en la isla y por su extensión, tan sólo 500 kilómetros cuadrados, no podemos lanzarnos al monte pues en menos de dos días seríamos cazados; frente a nosotros tenemos, entre tropa y marinería, a unos 4.500 a 5.000 norteamericanos. No hay ninguna posibilidad de que lleguen en nuestra ayuda: tardarían ocho días y, ni siquiera nos han dado aviso de la declaración de guerra. ¿Cómo vamos a esperar auxilio?".

Al día siguiente, los militares españoles se rindieron. Unos meses más tarde, este mismo Pedro Duarte, una vez liberado, regresó a Guam y montó una lucrativa empresa de exportación de productos locales. Sus hijos estudiaron en universidades estadounidenses.

Puedes leer la historia entera aquí. Yo la conocí por www.lacruzmocha.es

Desde entonces, Guam es territorio estadounidense, con un breve paréntesis de 1941 a 1944 de ocupación japonesa durante la II Guerra Mundial. De hecho, Guam fue el único territorio que le arrebató Japón a EE.UU. durante la guerra. La recuperaron tras la Batalla de Guam, en la que en veinte días murieron más de 20.000 personas sin contar a los civiles, que son los que menos cuentan en cualquier guerra.

Después de la guerra, y durante muchos años, corrió el rumor por Guam de que algunos soldados japoneses seguían escondidos en la selva. Rumor que dejó de serlo cuando en enero del 72 dos habitantes locales, Manuel Dueñas y Jesús Degracia, se encontraron con el sargento Soichi Yokoi (横井庄一). El colega llevaba 28 años escondido en la selva. Todo este tiempo no estuvo solo, al principio eran tres, pero sus dos compañeros habían muerto ocho años antes de su captura. Yokoi se ocultaba en cuevas que cavaba él mismo y limitaba su actividad a las horas de oscuridad nocturna. Yokoi no se rindió porque 28 años antes sus superiores le habían ordenado no rendirse, 28 años de comer cocos y ratas.


Selva donde vivió escondido Yokoi.


Yokoi regresó a Japón aclamado como un héroe, fue invitado habitual en programas de televisión y escribió un best-seller sobre supervivencia en la naturaleza. La mayoría de los japoneses saben su historia.
La mayoría de los españoles no conocen los acontecimientos de Guam; y es que está claro: nunca se ha escrito nada de un cobarde.

Después de que el caso de Yokoi se conociera el gobierno japonés se esforzó en encontrar a otros soldados en situaciones parecidas:
Hiroo Onoda, que se entregó en 1974 después de que fuera un superior suyo hasta Filipinas para ordenarle que se rindiera.
Fumio Nakahira, también en Filipinas, se entregó en 1980.
El mes pasado apareció Ishinosuke Uwano, no estaba escondido en una selva vivía en Ukrania y había formado una familia, pero oficialmente se le consideraba muerto en la guerra.

1 Comments:

Blogger Ruben Pistacho said...

Magnifico post, como amante de la historia y la cultura japonesa que soy.

noviembre 03, 2007 4:58 p. m.  

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